jueves, 1 de septiembre de 2016

Cosas de familia.

Nos asustó a todos con un cacareo matutino anunciando que esa noche no había dormido, sino que se había muerto. Entre tatareo y tatareo nos lanzó a que hirviéramos en un cazo una infusión del tallo de tres orquídeas marchitas con polvo de alquitrán porque le habían avisado, en algo que describió como un sitio con mucha niebla y pocas muchachas, que si le volvía a pasar y no bebía ese brebaje, apenas se hubiese acabado de desvelar, ya no volvería de esos viajes. Mientras me apresuraba, sonreí porque supe que ya no era la única, saqué los potes de debajo de la alacena rogando para que nadie notara los trozos de tierra mojada que tenía entre las uñas...

1 comentario:

  1. La clase me recupera del despiadado porcentaje que acecha a mis pacientes

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