sábado, 17 de diciembre de 2016

Nictalopia

aunque me arranque de las cuencas el último resoplo de una noche lejana, en la que las fronteras de este mundo se reducían a la silueta de una mañana borrosa en la que los buenos días se regalaban de cualquier manera menos con los labios, no puedo evitar vernos reflejados en la turbiedad de un charco de saliva que pisamos con los pies descalzos mientras reímos, porque ahora ya no escupimos promesas diarias ni casi dibujamos la piel del otro en las tardes de un domingo lluvioso con el olor del café planeando por la mesa, por la cama, por la puerta entreabierta en la que siempre me acabo asomando para ver si encuentro algún resquicio de algún sueño que se te haya quedado abandonado y pueda apropiármelo, para que así por lo menos, sea capaz de verte de alguna manera

jueves, 15 de septiembre de 2016

jueves, 1 de septiembre de 2016

Cosas de familia.

Nos asustó a todos con un cacareo matutino anunciando que esa noche no había dormido, sino que se había muerto. Entre tatareo y tatareo nos lanzó a que hirviéramos en un cazo una infusión del tallo de tres orquídeas marchitas con polvo de alquitrán porque le habían avisado, en algo que describió como un sitio con mucha niebla y pocas muchachas, que si le volvía a pasar y no bebía ese brebaje, apenas se hubiese acabado de desvelar, ya no volvería de esos viajes. Mientras me apresuraba, sonreí porque supe que ya no era la única, saqué los potes de debajo de la alacena rogando para que nadie notara los trozos de tierra mojada que tenía entre las uñas...

jueves, 18 de agosto de 2016

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intento pensar que no es tu piel el lienzo en blanco de otro intento de poesía rota
pero las palabras siguen diluyéndose en la epidermis de este silencio
otra vez
y me siento como un Ícaro con alas de papel que sobrevuela con los ojos cerrados
los cadáveres de tantos días putrefactos que algún día quisimos resucitar
otra vez
no sé dónde me acerco, aunque en el fondo quiero llegar a lo más bajo,
para que cuando el hilo alquitranado de estos párpados se rompa, 
no me encuentre contigo, 
no
y solo sienta alguna lágrima de acuarela, diluyéndose en la córnea cansada 
de esta historia.





domingo, 10 de julio de 2016

al fondo a la derecha, donde el corredor comienza a estrecharse,
allí te esculpiré (¿escupiré?) la palabra productividad en las grietas de tus putas muelas,
para que todo el mundo vea a la le(n)gua qué es lo que pretendes,
usted está aquí
y sigo caminando en círculos preguntando por tu falda,
hago esfuerzos por recordar y ni siquiera sé cómo estabas vestida,
pero producción y arte no van cogidas de la mano,
allí donde dejo las palabras encuentro después los brotes de tu mirada,
en el cajón, en la ducha o en la entrada hacia la izquierda,
esperando, pacientes, para atracarme

viernes, 24 de junio de 2016

en días como hoy, me gusta construir una maqueta con las colillas mojadas de los trozos de las noches que no recuerdo, le pongo tu voz en la espalda para que no pase frío y le toco la barbilla para que me mire a los ojos, pero noto como su mirada está llena de reproches y ceniza y le ladeo la cabeza hacia al otro lado, dejando al descubierto la piel grisácea y delicada de un cuello que apenas recordaba, y nos quedamos así, en un silencio que apenas se ve interrumpido por el paso de un coche en la lejanía, o el maullido-protesta de tres gatos que se cambian indecisos de arcén cuando nos ven mirando a cada uno en direcciones 

dife             rentes.



domingo, 8 de mayo de 2016

Puede que un día dejes de romper todos los esquemas mentales y psicológicos que mi mente sea capaz de crear

domingo, 1 de mayo de 2016

acinético

Despertar se le ofrece como el acto de locura cotidiano más infame para poder seguir muriendo, la paradoja de tener que enfrentarse a las sábanas deshechas y al aliento ácido que recorre su paladar para ponerse en pie y repetir la misma rutina hasta volver al mismo sitio, cansado y aturdido, deseando que ojalá mañana sea un día mejor. Mientras se quita el yelmo y mira las manos agrietadas que lo mantienen, exhala un último suspiro antes de apagar la luz y notar como las sombras vuelven a susurrarle lo que han hecho mientras no estaba, le hablan de travesuras propias de niñas malcriadas y se ríen con una carcajada profunda que se le queda clavada en los parietales, te hemos estado imitando todo el día, y que le obliga a manotear en la oscuridad buscando el interruptor sin darse cuenta de que si no abre los ojos y vuelve a desvelarse no conseguirá hacer que se callen. 

(accéssit)

domingo, 24 de abril de 2016

no sé qué escribir para no echarte más de menos
esos dos hombres parecen salidos de alguno de los bancos próximos al bar, uno de ellos está tomándose un café cortado y el otro una cerveza, es mediodía pero siguen con ese asco de gomina en su cabeza intacta; no puedo creer que digas  eso, pues sí, tal como lo estoy contando, por lo visto le diagnosticaron, como fue qué me explicó, eso es, ya lo tengo, una dextrofobia porque un día cuando quiso conducir no podía girar al lado derecho y durante todo el día no quiso moverse al mismo lado mientras caminaba ni coger nada con esa mano, le dio un ataque de ansiedad, bebe un sorbo, y todavía está de baja; el otro hombre asiente de manera solemne y determina que todos debemos de tener un miedo surreal que cuando menos nos esperamos decide eclosionar y dejar a la vista lo susceptibles que somos, yo por ejemplo le tengo miedo a soñar, no te rías, que es serio, llegará el día en que no me quiera dormir y me sentiré como él,

miércoles, 13 de abril de 2016

como si fuéramos los peces fuera del agua, nos sentimos completamente alienígenas del hábitat y no encontramos la manera de acomodarnos a la barra para que nos oxigenen con el ron con cola que se nos mete por la garganta y nos enseña a respirar, sí, Anabel, el hombre del traje gris pálido parece ser muy guapo, ¿qué te lo has hecho la vez que viniste el sábado pasado?, eres increíble, sí, hola, no, ni se te ocurra hacer que te interesa mi vida para romper el hielo, no me desagrada tu mirada bizca pero casi que me recuerda a la de un profesor que tenía cuando era pequeña y parecía que nunca nos estuviese mirando a la cara y sí a otras partes, Anabel ¿dónde vas?, ¿me invitas a una copa?, gracias corazón, ¿oye, tú crees en la reencarnación?, no, no es una pregunta trampa, pero lo de descarnarnos arriba en el lavabo no me desagrada, otro que me coge la mano y la tiene fría, cierra la puerta y pon bien el seguro, en cualquier momento vendrá el segurata a echarnos fuera, noto como tu mirada se pone dura y comienzo a buscar el aire a bocanadas, necesito humedecerme o tengo la sensación de que moriré, shht, lo estás haciendo bien pero no me vuelvas a mirar a los ojos por favor, tienes los ojos del color del ron con cola y no me gustaría tener que beber de ellos, 

jueves, 7 de abril de 2016

Verborragia

hay noches que vienes y te acuestas en el lado izquierdo de mi cama y en alguna parte, parece estar muy lejos, suenan palabras y expresiones y casi parece como si no fuese todo un puto sueño...